Sobre los conceptos de buen gobierno, gobernabilidad y gobernanza se tejen un sinnúmero de definiciones, unos separan los conceptos y otros los unen o igualan. La finalidad de establecer un significado para cada uno de éstos pretende ser de partida, discusión y análisis en el trabajo de aula y de diálogo.

La labor teórica sobre el “buen gobierno” recoge el interés de la comunidad de los científicos sociales por el fenómeno de la pauta de desplazamiento de los estilos de gobierno. Tradicionalmente se utilizaba la palabra inglesa (governance), y así nos lo dicen los diccionarios, como sinónimo de gobierno, mas en la bibliografía cada vez más abundante sobre el tema, se ha reorientado su empleo y su importancia, y así “buen gobierno” significa un “cambio de sentido del gobierno, que remite a un nuevo proceso de gobernación, o bien al cambio experimentado por el mando ordenado, o bien al nuevo método conforme al cual se gobierna la sociedad.

Los procesos del “buen gobierno” dan lugar a resultados que son análogos a los de las instituciones tradicionales de gobierno. Suponer la presencia del ‘buen gobierno’ sin el gobierno es concebir funciones que tienen que ser desempeñadas en cualquier sistema humano viable... Entre las múltiples funciones necesarias están, por ejemplo, las necesidades en que todo sistema tiene que hacer frente a problemas externos, para evitar conflictos entre sus miembros... obtener recursos.., y concebir metas y políticas que sirvan para alcanzarlos.

De los análisis de la bibliografía sobre el tema se desprende que “buen gobierno” se usan distintas de maneras y tiene varios significados. Hay, con todo, un acuerdo básico acerca de que “buen gobierno” se refiere a la puesta en práctica de estilos de gobernar en los que han perdido nitidez los límites entre los sectores público y privado. La esencia del “buen gobierno” es la importancia primordial que atribuye a los mecanismos de gobierno que no se basan en el recurso a las autoridades ni en las sanciones decididas por éstas, sino que es resultado de la interacción de una multiplicidad de agentes dotados de autoridad y que influyen unos en otros.

Sin embargo la bibliografía de los especialistas universitarios acerca del “buen gobierno’ es ecléctica y relativamente inconexa. Sus raíces teóricas son variadas: la economía institucional, las relaciones internacionales, los estudios sobre organización, los estudios del desarrollo, la ciencia política, la administración pública y teóricos de inspiración foucaldiana. Entre sus precursores figuran los análisis del corporativismo, las comunidades políticas y distintos análisis económicos consagrados a la evolución de los sistemas económicos. De esas obras se pueden extraer algunas lecciones, pero su propia diversidad exige elaborar una perspectiva del “buen gobierno” que al día de hoy sigue en debate.
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