El término denota la existencia de un acuerdo entre los miembros de una unidad social dada relativo a principios, valores, normas, también respecto a la deseabilidad de ciertos objetivos de la comunidad y de los medios aptos para lograrlos. El consenso se evidencia, por lo tanto en la existencia de creencias que son más o menos ampliamente compartidas por los miembros de una sociedad.

Un consenso total es algo improbable en unidades sociales mínimas, y es por tanto impensable para sociedades complejas; por esto es que en lugar de hablar de existencia o no de consenso, se deben analizar los grados de éste en una sociedad.

¿Qué significado tiene la existencia de alto o bajo grado de consenso para una sociedad dada? Podemos representarnos inmediatamente las consecuencias de un bajo grado de consenso; imaginando los resultados de una situación en la que la motivación y el comportamiento de los individuos estuviese confinada exclusivamente o al temor de coerción, o la persecución de sus intereses particulares. La existencia de valores ampliamente compartidos se coloca, por lo tanto, como un elemento fundamental de solidaridad; constituye, por así decir, un aspecto importante del tejido coercitivo de una sociedad. Una segunda función de consenso es la de contener o reducir el recurso de violencia como mecanismo de resolución de las controversias. Por fin, el consenso puede ser visto como factor de cooperación, como elemento que refuerza el sistema político y ayuda a una sociedad a superar movimientos de dificultades como por ejemplo, el caso de guerras o de crisis económicas.
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