En el sentido lato del término cultura significa: “cultivo”, en la cuarta acepción implica “el esultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio de las facultades intelectuales del hombre” (Diccionario de la Real Academia de la Lengua); en este sentido, cultura coincide con la educación intelectual y moral; es decir el hombre culto es el que participa de los más altos valores conservados por esta tradición de la sociedad, la cultura se asocia a la educación intelectual y moral.


El concepto de cultura ha oscilado como en un péndulo, entre dos concepciones diametralmente opuestas. Por un lado, la formación de la personalidad, lo que los griegos llamaron Paideia y los latinos Cultus Anima (cultivar el alma); y por otro, lo que el hombre realiza para dominar la naturaleza, modificar el ambiente natural y adaptarlo a sus necesidades, fines, intereses y valores.


De acuerdo con Martinell, Alfons; Roselló, David “El sentido de la cultura es armonizarse o cultivar una naturaleza dada de antemano”, y se libera del aspecto educativo y moviéndose hacia lo vivencial y ético.

Es posible que desde la administración pública se pueda analizar también el concepto de cultura política (a través de la ciencia política). La cultura política, al igual que la concepción anterior supone creencias, deales, normas y tradiciones de la vida política en diversos contextos.
A pesar de que ha existido un análisis exhaustivo que se mantiene hasta nuestros días, es posible indicar que forman parte de la cultura política de una sociedad:


  • Los conocimientos, o su distribución entre los individuos que la componen, relativos a las instituciones, a la práctica política, a las fuerzas que operan en un determinado contexto.
  • Las orientaciones difundidas, como la indiferencia, el cinismo, la rigidez, el dogmatismo, la confianza, la adhesión, la tolerancia, etc.
  • Las normas, como el derecho y el deber de los ciudadanos de participar en la vida política, la obligación de aceptar decisiones de la mayoría, inclusión o exclusión.
  • Lenguaje y símbolos como banderas, contraseñas, consignas, etc.


El hecho de que a un nivel de macro análisis se pueda hablar legítimamente de la cultura política de toda una sociedad y caracterizarla de manera general, no debe inducir a cometer el error de creer que la cultura política es algo homogéneo.

De esta manera el análisis de la cultura se basaría en el sentido vivencial de las sociedades y de la producción de las interacciones propias de esta sociedad (sociología y antropología), y de la cultura política de la sociedad que determina la esfera pública y las interacciones de incidencia pública.

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